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Al momento de diseñar un Logo se debe tener en cuenta en qué medios se piensa utilizar. No es lo mismo diseñar para una página Web que para un diario como no es lo mismo diseñar para que algo se imprima mil veces que cien mil. Si usted decide (y es lo mejor) utilizar su Logo en diferentes sitios, esto deberá ser comunicado al diseñador para que él pueda entregarle su diseño de diferentes maneras que permitirán cada una de ellas diferentes aplicaciones.
Las diferentes capacidades de aplicación de un diseño se advierten claramente si lo pensamos de esta manera. Supongamos que usted encarga un Logo para su empresa y lo quiere utilizar en tarjetas personales y en los uniformes del personal. Está claro que la calidad y la resolución que tenga el Logo en las tarjetas será incomparablemente mejor a la que tenga en los uniformes: todos sabemos que el papel es mucho mejor que la tela para imprimirle cosas encima; sin ir más lejos el papel fue creado para eso y la ropa fue creada para abrigarnos y no para ser impresa.

En lo que se refiere a la tela y al papel y a su diferencia de potencial para ser impresos alguien podrá decirnos que es una perogrullada y que no le hagamos perder el tiempo leyendo estas cosas. Sin embargo, hay muchos casos en que los clientes se enfadan sobremanera al advertir que su Logo se ve diferente en distintos lugares. El clásico en este sentido es la diferencia que se observa entre el material impreso y el digital. Nunca falta quien diga “el Logo que usted me diseñó se ve diferente en mis tarjetas personales y en mi sitio Web”. La respuesta que le dará el diseñador es “sí, se ve diferente porque es diferente”. Esta diferencia es imposible de evitar: si se fija con cuidado la notará hasta en el Logo de Coca Cola; es decir, ni aunque posea todo el dinero del mundo para invertir en diseño podrá impedir que esto suceda. La diferencia que usted aprecia en los colores, las tonalidades y la textura entre los diseños impresos y los digitales se debe a que los primeros utilizan una paleta de colores diferente a los segundos. Los diseñadores gráficos trabajan en su computadora y utilizan la paleta de colores RGB (rojo, verde y azul, por sus siglas en inglés) que es la que reproducen los monitores y los televisores. Por el contrario, las máquinas impresoras pueden imprimir la paleta de colores CMYK (cian, magenta, amarillo y negro, por sus signas en inglés). La paleta de colores RGB es bastante más amplia que la CMYK, entonces, los diseñadores se ven obligados a transformar sus diseños en RGB a CMYK. Esta transformación conlleva una pérdida de información porque la paleta receptora no contiene tantas gamas de colores como la de origen y debe hacerse una aproximación. Es por esto que la diferencia entre los diseños impresos y los digitales es imposible de evitar. No obstante, la diferencia suele ser imperceptible a menos que se esté buscando qué tan parecidos son el uno al otro.
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