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En esta sección explicaremos de qué manera el Logo corporativo puede aumentar sus ventas. Este incremento se debe a dos características básicas del logotipo: su función como garante y su función como agente vendedor. Ambas funciones son muy diferentes entre sí y accionan de modos distintos.
El función garante del Logo se remonta al uso que le daban los artesanos para autentificar sus producciones como propias. Esto rige en la actualidad cuando las personas buscan esta imagen representativa de una compañía para asegurarse que el producto es de calidad y tiene un respaldo. La aplicación del Logo a los productos de una empresa les da a los consumidores la sensación de que alguien se está haciendo cargo del buen funcionamiento o de la calidad del producto y que si no quedan conformen o si tienen algún problema, podrán exigirle al responsable que se lo solucione. En la mayoría de los casos, la gente compra cosas de las que no conoce demasiado y no puede saber por cuenta propia si es un producto bueno o malo aquél que tiene ante sus ojos. En esos casos, lo primero que busca el consumidor es el logotipo de la compañía que le asegure que está comprando algo bueno porque conoce la marca y no porque sepa fehacientemente que el producto es de calidad. También sucede el efecto contrario: una persona que encuentra algún producto de su agrado, un producto que considera bueno, puede preferir no comprarlo si al examinarlo no lleva el Logo de la compañía que lo ha fabricado. En este caso, la ausencia de un distintivo lleva al cliente a pensar que NADIE quiere hacerse responsable de este producto y eso sólo puede deberse a que no es de tanta calidad como él creía en un principio. Claro está que mucha veces las personas no conocen todas las marcas de determinado rubro pero igualmente buscan el Logo. En estos casos, lo que sucede es que las personas terminan eligiendo el producto por el diseño que presente su Logo: si el diseño es de calidad, esa calidad será automáticamente transferida al producto y si el Logo está mal diseñado, el cliente transmitirá la mala calidad del diseño al producto que está contemplando si comprar o no.

Por otro lado, la función como agente vendedor hace del Logo un deseo en sí mismo. Ciertos Logos transmiten un mensaje de calidad, de triunfo, de moda, de éxito, etc. de la persona que los utiliza. Es muy común que el público consumidor busque más comprar el Logo que el producto porque siente que “teniendo” ese Logo su imagen ante los demás será mucho mejor. Lo que sucede en estos casos es que el Logo no funciona como un dispositivo que aumenta el valor de los productos como en el caso anterior sino que el valor del producto existe porque lleva cierto Logo en él. Un ejemplo clásico es el de la ropa: piense en cuánta gente compra remeras con el con el Logo de Adidas, Nike o de cualquier compañía importante y conocida sabiendo perfectamente que la remera que compra no es de Adidas, Nike, etc., que la remera no está respaldada por ellos y que la remera no es de gran calidad. Sin embargo, a nadie le importa y están contentos con tener su remera con un gran Logo sobre ella.
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